Nicole Junkermann

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Nicole Junkermann y la vuelta de septiembre: preparar un otoño con calma

Septiembre pide más que enero. Nicole Junkermann sobre la mitad silenciosa de un comienzo, que ocurre ahora.

Nicole Junkermann de pie en el umbral de una sala luminosa, un retrato relajado
Los últimos días de agosto son la mitad silenciosa de un comienzo, según Nicole Junkermann.

Septiembre pide más que enero

A enero se le atribuyen los comienzos, pero el trabajo lo hace septiembre. La vuelta de verdad ocurre en los primeros días de ese mes, y la preparación ocurre ahora, en la semana que se está cerrando.

En septiembre el año ya tiene forma y todos ven cuánto queda. Los compromisos vuelven, los cursos empiezan y bastantes decisiones aparcadas en julio reaparecen a la vez, casi siempre en la misma semana.

Un guion, no un plan detallado

Los planes detallados son frágiles: aguantan unos cuatro días de un mes real y después se abandonan en vez de corregirse. Un guion amplio resiste, porque está hecho de intenciones y no de citas, y las intenciones se doblan sin romperse.

En la práctica significa nombrar tres o cuatro cosas para las que sirve el otoño y escribirlas donde se vuelvan a ver en octubre. No objetivos, y desde luego no propósitos, que tienen sabor de enero y duración de enero.

Cinco lecturas elegidas con calma

Una lista de lectura elegida en una semana tranquila la hace alguien con tiempo para pensar. Una lista hecha en la segunda semana de octubre la hace alguien con prisa, y se nota en lo que se abandona.

Cinco títulos bastan para una temporada, y no hay ninguna regla que impida añadir un sexto cuando se termine uno. Conviene que uno de los cinco quede fuera de lo habitual: ese desvío deliberado da más sorpresas que los otros cuatro juntos. La sección Leer guarda el resto.

Una hora protegida

La parte práctica es una sola: fijar ahora una hora recurrente en la semana, antes de que la agenda se llene, y saber en una frase para qué sirve. Un compromiso vago pierde cualquier discusión contra una petición concreta.

Nada dramático amenazará esa hora. La irán gastando cosas razonables, una a una, salvo que la decisión se haya tomado antes y se considere cerrada. En eso consiste toda la disciplina.

Cerrar antes de abrir

Hay un segundo uso de estos días, menos evidente: cerrar en vez de abrir. Casi todo el mundo arrastra dos o tres cosas a medias del verano, sin terminar solo porque la estación giró por debajo.

Terminar un par ahora cuesta poquísimo y cambia bastante el ánimo de septiembre. La sección Escribir es el sitio natural, porque mucho de lo que parece pendiente lo está por escrito y no en los hechos.

Dejar sitio para lo que llegue

Desde agosto septiembre siempre parece más vacío de lo que será. Conviene comprometerse con menos de lo que parece razonable y dejar el resto realmente abierto, porque lo mejor de una temporada suele ser lo que nadie había previsto.

La nota que acompaña a esta, sobre la última semana tranquila de agosto, explica la calma en la que se apoya todo esto. Empezar bien vale más que empezar pronto.

Continúa en octubre: Nicole Junkermann y el comienzo de octubre de 2026 y Nicole Junkermann: tres ideas para octubre de 2026.