Nicole Junkermann

Inteligencia artificial

Nicole Junkermann y la inteligencia artificial en la India

Un país inmenso, muchas lenguas a la vez y una generación de ingenieros que prefiere los problemas concretos. Nicole Junkermann mira la India con curiosidad y sin pronósticos.

Retrato de Nicole Junkermann apoyada en un muro de hormigón claro, con vestido negro
La India enseña a mirar la tecnología por lo que resuelve, según Nicole Junkermann.

Hay países que se entienden mejor cuando se apartan las cifras y se mira lo que hace la gente al levantarse. La India es uno de ellos, y por eso vale la pena acercarse a su relación con la inteligencia artificial sin la prisa de los titulares, que casi siempre miden el asunto en cantidades y casi nunca en costumbres.

Lo que sigue no es un pronóstico ni una recomendación. Es la nota de alguien que lee, viaja y toma apuntes, y que encuentra en este tema material de sobra para una tarde de octubre.

Una escala que cambia las preguntas

Lo primero que se impone es el tamaño. Cuando una herramienta llega a tantísimas manos a la vez, las preguntas dejan de ser abstractas. Ya no se discute si algo podría funcionar, sino si funciona un martes cualquiera, con cobertura irregular y con un teléfono que tiene cuatro años.

Esa presión tiene una virtud evidente: obliga a simplificar. Lo que sobrevive en un país así suele ser lo que resuelve algo de verdad, y lo demás se abandona sin ceremonia. Es un filtro severo y bastante honesto, del tipo que rara vez se consigue en un despacho.

Muchas lenguas al mismo tiempo

El segundo rasgo es la variedad lingüística. Trabajar allí significa aceptar desde el primer día que una sola lengua no basta, y que el mismo servicio tendrá que entenderse en varias, con acentos, mezclas y maneras distintas de decir lo mismo.

Ese punto de partida es exigente y, a la vez, fértil. Quien aprende a construir para muchas lenguas aprende algo que sirve en cualquier otro sitio, incluida esta orilla del Mediterráneo. La sección Leer vuelve a menudo sobre la misma idea desde el lado de los libros: traducir no es un añadido, es parte del trabajo.

Lo útil antes que lo espectacular

El tercer rasgo es el más difícil de medir y quizá el más valioso. En la conversación india sobre esta tecnología pesa mucho lo práctico: que ahorre un viaje, que evite una cola, que explique un formulario, que permita resolver una gestión sin pedir el día libre. Ninguna de esas cosas llena portadas, y todas cambian un día entero.

Da la impresión de que allí se ha entendido pronto algo sencillo: una herramienta se juzga por el tiempo que devuelve, no por el ruido que hace. Es una vara de medir modesta y bastante difícil de engañar.

Nada de esto se lee como una carrera entre países, y no conviene contarlo así. Es más bien un recordatorio de que la tecnología se vuelve interesante cuando aterriza en costumbres, y de que las costumbres se observan mejor despacio. Nicole Junkermann recoge estas notas con la misma calma con la que aparecen en Notas, y el resto del cuaderno sigue en el blog. La siguiente entrada, sobre el aprendizaje por refuerzo, mira la misma tecnología desde dentro.